En el inicio de la semana vocacional y con motivo de la próxima Jornada Mundial de oración por las vocaciones y vocaciones nativas que viviremos el próximo Domingo 21 de abril (Domingo IV de Pascua o del Buen Pastor), la Delegación de Pastoral Vocacional de la Diócesis lanza su nueva web estrenándola con el dominio www.vocacionesjaen.es

Un espacio virtual que ve la luz y que tiene como finalidad principal ser una herramienta para sensibilizar, promover, acompañar y ayudar a las personas y organismos pastorales sobre la realidad de la pastoral vocacional, en medio de sus horizontes y desafíos, ofreciendo unas claves para caminar juntos, como también un gran abanico de recursos.

Un proyecto que cada día va creciendo y actualizándose, no podemos obviar que la misión de esta Delegación también es coordinar para fomentar y proporcionar los medios necesarios para que exista un acompañamiento e iniciativas apropiadas donde acompañar también los procesos personales de discernimiento, especialmente cuando se trata de dar respuesta a una posible llamada vocacional que Dios puede estar haciendo, bien a una vida consagrada, en la vida sacerdotal, o en el sacramento del matrimonio.

Abrimos esta nueva web como una oportunidad clara de querer mostrar a todos una Iglesia cercana, atenta, una Iglesia que acompaña y ayuda en el caminar y proyecto personal de Fe con Dios. A lo largo de la vida van surgiendo cuestiones y preguntas fundamentales, y no queremos que sea demasiado tarde para intentar responder a una de las preguntas más esenciales de un cristiano: ¿para quién soy yo? ¿cuál es mi misión en el mundo? ¿qué me pide Dios?

Tenemos un triple objetivo: 1) suscitar en todos los jóvenes la pregunta por su vocación; 2) invitar a toda la comunidad cristiana a orar y 3) acompañar las vocaciones que la Iglesia necesita en nuestro mundo.

Si crees que estás viviendo un cruce de caminos, entre Dios y tú, no tengas miedo. Sólo el Señor conoce nuestros caminos, planes y proyectos mejor que nosotros mismos, abrazar a Jesús en la vida es un don, pero también una tarea, se trata de abrirle con generosidad las puertas del corazón al Señor, para que Él te haga feliz y te muestre la vocación a la que he sido llamado. En el encuentro personal con Cristo es donde encontramos nuestra plenitud.